Emplazado en el corazón del Desierto de Atacama, una de las zonas más
áridas del mundo, el río más extenso de Chile (y el segundo más largo de América
latina con casi 440 km de largo) está siendo olvidado. Su importancia estratégica
es vital, pues es la única fuente de agua que llega al mar en más de 1000 km de
norte a sur, generando con ello un polo de asentamiento de culturas prehispánicas
andinas, especialmente en los oasis de Quillagua, Calama y Chiu Chiu.
Pero actualmente, desde su nacimiento en las altas tierras del volcán Miño
hasta su desembocadura en el arroyo Huelén, en el Océano Pacífico, el Loa está
en crisis hídrica.
En su narrativa visual, la publicación busca observar, dialogar, retratar y visibilizar
el histórico e íntimo vínculo entre los habitantes de las riberas del río Loa y el
acceso y uso del agua, obteniendo así un amplio registro medioambiental del entorno,
paisaje y territorio “que ha sido permanente e históricamente producido a través de
configuraciones sociales, territoriales e hídricas” (Boelens et al, 2016).